Los riesgos sociales representan amenazas que afectan negativamente la calidad de vida, el bienestar y la integración de personas o grupos dentro de una comunidad. Estos peligros pueden manifestarse en diversas formas como la pobreza, la exclusión, la violencia o la falta de acceso a servicios básicos, comprometiendo la estabilidad y el desarrollo saludable de individuos y sociedades enteras. Comprender qué es un riesgo social resulta fundamental en un mundo donde millones de personas enfrentan diariamente situaciones de riesgo social que limitan sus oportunidades y derechos fundamentales.
En este artículo exploraremos a profundidad este concepto crucial para entender los desafíos contemporáneos de nuestras sociedades, proporcionando definiciones claras, ejemplos concretos y analizando su impacto en diferentes contextos.
Desde una perspectiva académica, el riesgo social se define como la probabilidad de que una persona, familia o comunidad experimente eventos adversos que deterioren su situación socioeconómica, limiten su acceso a derechos fundamentales o comprometan su integración social. Este concepto abarca tanto factores estructurales del sistema social como circunstancias individuales que aumentan la vulnerabilidad ante situaciones perjudiciales.

Las ciencias sociales consideran que un riesgo social implica la exposición a condiciones que pueden desencadenar exclusión, marginalización o deterioro en las condiciones de vida. Estos riesgos no son eventos aislados, sino que frecuentemente se interconectan creando ciclos de vulnerabilidad que perpetúan la desigualdad social.
Significado en el lenguaje cotidiano
En términos más sencillos, cuando hablamos de riesgo social nos referimos a aquellas circunstancias o amenazas que ponen en peligro el bienestar de las personas dentro de su entorno social. Puede ser la pérdida del empleo que lleva a una familia a la pobreza, un vecindario con altos índices de criminalidad que afecta la seguridad de los residentes, o la falta de acceso a educación de calidad que limita las oportunidades futuras de los jóvenes.
La expresión situación de riesgo social se utiliza comúnmente para describir contextos donde personas o grupos enfrentan amenazas inmediatas a su estabilidad social, económica o emocional.
Evolución del concepto
El término riesgo social emergió en el siglo XX vinculado al desarrollo de los sistemas de seguridad social y las políticas de bienestar. Inicialmente se asociaba principalmente con la incapacidad laboral, el desempleo y la vejez como amenazas para la subsistencia de las personas.
Con el tiempo, el concepto se expandió para abarcar una gama mucho más amplia de amenazas sociales, incluyendo la exclusión educativa, la violencia doméstica, la discriminación, el aislamiento social y las desigualdades estructurales.
Áreas o disciplinas donde se utiliza
Este concepto es fundamental en múltiples campos del conocimiento. La sociología lo emplea para analizar estructuras de desigualdad y exclusión. El trabajo social lo utiliza como herramienta diagnóstica para identificar poblaciones vulnerables. Las políticas públicas lo incorporan para diseñar programas preventivos y de intervención. La economía social estudia cómo los riesgos sociales impactan en el desarrollo económico de las comunidades.
Componentes principales que lo definen
Los riesgos sociales presentan varias características distintivas. Primero, tienen una dimensión colectiva: aunque afecten a individuos, están enraizados en dinámicas sociales más amplias. Segundo, son acumulativos, lo que significa que una persona puede enfrentar múltiples riesgos simultáneamente, aumentando su vulnerabilidad. Tercero, son prevenibles mediante políticas adecuadas y acciones comunitarias.
Otro elemento crucial es su naturaleza dinámica. Las situaciones de riesgo social pueden cambiar rápidamente debido a crisis económicas, transformaciones políticas o desastres naturales. Además, estos riesgos no afectan a todos por igual: ciertos grupos poblacionales como niños, ancianos, personas con discapacidad o minorías étnicas enfrentan mayor exposición.
¿Qué incluye y qué no incluye?
Un riesgo social incluye amenazas relacionadas con la convivencia, la integración comunitaria, el acceso a recursos y servicios, y la protección de derechos básicos. Abarca problemas como el desempleo crónico, la falta de vivienda digna, la violencia urbana o la exclusión educativa.
Sin embargo, no deben confundirse con riesgos puramente individuales o psicológicos que no tienen raíces en estructuras sociales. Por ejemplo, el miedo personal a hablar en público no constituye un riesgo social, mientras que el acoso sistemático en el lugar de trabajo sí lo es, pues involucra dinámicas de poder y relaciones sociales disfuncionales.
Ejemplos en distintos contextos
En el ámbito laboral, el desempleo prolongado representa uno de los ejemplos de riesgos sociales más evidentes. Una persona que pierde su trabajo no solo enfrenta dificultades económicas, sino también pérdida de identidad profesional, aislamiento social y deterioro de la salud mental.
En el contexto educativo, el abandono escolar temprano coloca a jóvenes en situación de riesgo social. Sin credenciales educativas adecuadas, sus oportunidades laborales se reducen drásticamente, aumentando la probabilidad de caer en ciclos de pobreza o actividades ilegales.
En el ámbito comunitario, vivir en barrios con alta concentración de pobreza, servicios deficientes y violencia constituye una situación de riesgo que afecta el desarrollo infantil, la salud física y mental, y las oportunidades de movilidad social.
Casos concretos para facilitar la comprensión
Imaginemos a María, madre soltera de dos niños que trabaja en empleos precarios sin contrato formal. Su riesgo social se manifiesta en múltiples dimensiones: carece de seguridad laboral, no tiene acceso a prestaciones de salud, sus hijos asisten a escuelas con recursos limitados, y vive en un vecindario donde la criminalidad es elevada. Este caso ilustra cómo los riesgos se entrelazan creando vulnerabilidad compuesta.
Otro ejemplo es el de comunidades rurales aisladas sin acceso a internet, servicios de salud o transporte adecuado. Esta situación de riesgo social limita sus oportunidades económicas, educativas y de participación en la sociedad digital contemporánea.
¿Por qué es un concepto a tener en cuenta hoy?
Comprender qué son los riesgos sociales resulta esencial en un contexto global marcado por crecientes desigualdades, transformaciones tecnológicas aceleradas y crisis sanitarias como la pandemia de COVID-19. Estos fenómenos han intensificado las vulnerabilidades existentes y creado nuevas formas de exclusión.
La digitalización, por ejemplo, ha generado una brecha digital que coloca en riesgo social a millones de personas sin acceso a tecnologías o habilidades digitales. El cambio climático está desplazando poblaciones y destruyendo medios de vida, creando nuevas situaciones de riesgo para comunidades enteras.
Las consecuencias sociales de no abordar estos riesgos son profundas y duraderas. A nivel individual, generan pobreza intergeneracional, deterioro de la salud física y mental, y pérdida de oportunidades de desarrollo personal. A nivel comunitario, erosionan la cohesión social, aumentan la criminalidad y debilitan el tejido social que sostiene a las comunidades.
A escala nacional, los riesgos sociales no atendidos resultan en menor productividad económica, mayor gasto en servicios de emergencia y correccionales, y sociedades más fragmentadas y conflictivas. Invertir en prevención y mitigación de estos riesgos no solo es éticamente necesario, sino económicamente inteligente.
Términos relacionados y diferencias clave
Aunque relacionados, estos conceptos no son idénticos. La vulnerabilidad social se refiere al estado de fragilidad o susceptibilidad de una persona o grupo ante potenciales daños, mientras que el riesgo social indica la probabilidad específica de que esos daños se materialicen. Una familia puede ser vulnerable por sus bajos ingresos, pero enfrenta un riesgo social concreto cuando esos bajos ingresos amenazan con convertirse en desalojo por falta de pago de vivienda.
La exclusión social representa el resultado o materialización de diversos riesgos sociales acumulados. Mientras que el riesgo social es una amenaza potencial, la exclusión es la consecuencia efectiva: personas o grupos que quedan fuera de las oportunidades, recursos y derechos que la sociedad ofrece. Los riesgos sociales funcionan como mecanismos que pueden conducir hacia la exclusión si no se gestionan adecuadamente.
Significa la probabilidad de que personas o grupos experimenten eventos o condiciones que deterioren su bienestar, integración y calidad de vida dentro de una comunidad, incluyendo amenazas como pobreza, exclusión, violencia o falta de acceso a servicios básicos.
Los principales tipos incluyen riesgos económicos (desempleo, pobreza), riesgos educativos (abandono escolar, analfabetismo), riesgos de salud (falta de acceso a servicios médicos), riesgos habitacionales (falta de vivienda digna), y riesgos de seguridad (exposición a violencia o criminalidad).
Los niños, los ancianos, las personas con discapacidad, las minorías étnicas, los inmigrantes, las familias monoparentales y las personas con bajos niveles educativos enfrentan mayor exposición a situaciones de riesgo social debido a menores recursos y apoyos sociales.
La prevención requiere políticas públicas integrales que incluyan sistemas de protección social robustos, acceso universal a educación y salud de calidad, programas de empleo digno, vivienda asequible, y fortalecimiento de redes comunitarias de apoyo.
Un problema social es una condición negativa ya existente que afecta a grupos significativos, mientras que el riesgo social es la amenaza o probabilidad de que ese problema se desarrolle o agrave. El riesgo anticipa el problema y permite intervenciones preventivas.
Comprender qué es un riesgo social nos permite identificar las amenazas que enfrentan las personas y comunidades en nuestras sociedades, facilitando el diseño de estrategias preventivas y soluciones efectivas. Abordar estos riesgos no solo mejora vidas individuales, sino que fortalece el tejido social completo, construyendo sociedades más justas, inclusivas y resilientes.
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Referencias:
- Social Risk Network – https://www.socialrisknetwork.org/
- World Bank – Social Risk Management – https://www.worldbank.org/en/topic/socialprotection
- OECD – Social and Welfare Issues – https://www.oecd.org/social/
- United Nations Development Programme – Social Protection – https://www.undp.org/social-protection
- International Labour Organization – Social Protection – https://www.ilo.org/global/topics/social-security/lang–en/index.htm








